La inversión en clubes y competiciones deportivas ha dejado de apoyarse en el capricho de un magnate o la búsqueda de un impacto inmediato. El sector ha ampliado y diversificado su base de inversores, que abarca desde particulares de muy alto patrimonio, family offices y fondos soberanos, hasta vehículos de capital privado. Una entrada de recursos gestionada por profesionales que ha acelerado la evolución del ecosistema, al tiempo que ha mejorado la gobernanza, la eficiencia operativa y las oportunidades de creación de valor. Leer