Terciarización buena y mala

La pérdida de peso de las manufacturas en la estructura productiva de las economías avanzadas, desde luego en Europa, es una evidencia con más de cincuenta años a sus espaldas. Esa desindustrialización ha sido menos explícita y homogénea en el descenso del valor relativo de la producción que en el del empleo. Se trata, efectivamente, de “transformaciones estructurales” consecuentes con variaciones en la demanda, en la tecnología y en la extensión de la integración comercial y financiera internacional.

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