¿Tiene todavía sentido utilizar las tarjetas de crédito de prepago?

Con el desarrollo del comercio electrónico hace aproximadamente una década, cierta inquietud, cuando no propiamente el miedo, se instaló en los bolsillos de muchos consumidores: “Si dejo los datos de mi tarjeta en una página web, ¿no estaré permitiendo que mi cuenta se convierta en barra libre para unos desconocidos?”, parecían pensar.

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