Donald Trump resucita una vieja amenaza. El presidente ha ordenado este miércoles que se ponga en marcha una investigación sobre las importaciones de coches –incluidos todocaminos y camionetas pickup– con la intención de aplicar un arancel de hasta el 25% si determina que ponen en riesgo la economía estadounidense. El republicano recurre así a una táctica negociadora similar a la que está siguiendo para limitar la entrada de acero y aluminio. Pero en este caso, el principal perjudicado sería México -país con el que tiene abierta desde hace meses la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC)– y la Unión Europea -un bloque con el que también está negociando en aras de reducir su déficit comercial, una de las obsesiones del magnate-. En ambos casos, la medida supone una espada de Damocles para tratar de acelerar las conversaciones bajo la amenaza de afectar a un sector clave.