
Los tipos más altos y el mayor crecimiento impulsarán los beneficios. Las entidades españolas se verán favorecidas por el bajo coste de sus depósitos.
Santander ya lo avanzó nada más conocerse la victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos. Es una noticia «positiva» para que Europa «despierte», aseguró el consejero delegado del grupo, Héctor Grisi. El Viejo Continente ha hecho exactamente lo que pidió el ejecutivo. Y la banca es una de las grandes beneficiadas.
Las amenazas de Trump a Ucrania se han convertido en un revulsivo para los países europeos, que se han lanzado a incrementar sus programas de gasto en defensa, con Alemania a la cabeza, y a revitalizar con ello sus economías. La factura de los aranceles pesará a la contra, al igual que la inestabilidad y la incertidumbre mundiales, que ya han llevado a un repunte de la rentabilidad de la deuda soberana.
Todo eso es positivo para la banca, incluso lo que no suena así de primeras. El Banco Central Europeo (BCE) tiene la llave para ello. La posibilidad de un repunte de la inflación por los aranceles frenará el proceso de flexibilización monetaria y más en un Viejo Continente que ya no amenaza decrecimiento, sino más alegría para el PIB por el mayor gasto.
«Los tipos altos durante más tiempo son una buena noticia para la mayoría de los bancos europeos», reconoce la firma de análisis especializada en deuda CreditSights. Y eso es lo que parece que va a suceder. Cuando el sector financiero ya se estaba preparando para una nueva travesía por el desierto de las tasas de interés reducidas, Trump ha cambiado el escenario.
«El reciente giro en la política fiscal de la eurozona es un riesgo que, en nuestra opinión, podría dar como resultado menores recortes de tipos», apunta David Kohl, economista jefe de Julius Baer.
Pausa en las bajadas
CreditSights está de acuerdo. La firma está convencida de que el cambio de la evaluación de la política monetaria desde «restrictiva» a «significativamente menos restrictiva» que ha anunciado el BCE es «una clara señal de que habrá una pausa en los recortes de tipos».
El resultado es que la presión de Estados Unidos y la respuesta europea están alterando la dinámica macroeconómica de crecimiento e inflación. «Nuestra hipótesis de base para los bancos europeos en 2025 había anticipado un descenso de la rentabilidad impulsado principalmente por la normalización del margen de intereses a medida que bajan los tipos», señala la agencia de ráting Scope.
«Sin embargo, el anuncio de un aumento significativo del estímulo fiscal en Alemania y un repunte de los rendimientos de los bonos en todo el continente podrían cuestionar esta hipótesis y permitir a los bancos mantener niveles de rentabilidad más altos durante más tiempo», añade.
La idea principal es que la racha histórica de beneficios disparados que ha vivido la banca de 2022 a 2024 no ha terminado. En contra de lo previsto, un precio oficial del dinero más alto impedirá la caída de los ingresos por la repreciación a la baja del crédito y la mayor rentabilidad de los bonos permitirá a las entidades continuar comprando deuda soberana a niveles atractivos para seguir nutriendo sus márgenes.
Sin mora y con más crédito
Scope ni siquiera teme los tradicionales efectos secundarios en forma de mora o frenazo del crédito que este escenario puede tener. «Los tipos más altos podrían debilitar la demanda de préstamos y plantear riesgos para la calidad de los activos, pero no será necesariamente así si el entorno de tasas más elevadas es el resultado de un contexto de crecimiento económico más fuerte», explica.
La única parte negativa para la banca procederá del coste de los depósitos, que tendrá que frenar el camino de descenso que ha emprendido e incluso volver a subir. Pero será un problema menor para los bancos españoles.
España no solo es el país entre los grandes de Europa donde se espera un mayor crecimiento del préstamo, sino que también es el que tiene a sus entidades financieras más protegidas frente a un alza de los depósitos.
Más del 70% de su volumen es insensible a los tipos, según los datos de Scope. Los bancos franceses no llegan al 40% y los alemanes rondan el 60%.
Es un modelo de negocio ganador en este entorno. «Se traduce en menores costes de financiación a medida que suben los tipos de interés, apoyando mayores márgenes de intereses y rentabilidad general», concluye la agencia de ráting.