En los años treinta, durante la Gran Depresión, muchos países abandonaron el patrón oro y comenzó una serie de devaluaciones competitivas para empobrecer al vecino. Y se produjo una guerra comercial con subida de aranceles para proteger la producción nacional. El mercantilismo es tan antiguo como la civilización y el comercio. David Hume ya denunció las falacias de sus argumentos y David Ricardo, maestro de Karl Marx, formalizó sus efectos perniciosos sobre el empleo y los salarios de los trabajadores a largo plazo.