Los atentados terroristas en Cataluña pueden tener también consecuencias económicas. Las más probables, sobre el atractivo de nuestros destinos turísticos. Los riesgos que hasta ahora desviaban flujos de visitantes internacionales a España también pueden operar en sentido contrario. Una razón adicional para reflexionar acerca de la viabilidad futura de un sector esencial para la prosperidad en nuestro país. Pero también para eliminar esa suerte de turismofobia que recientemente ha emergido en algunas instituciones, poniendo en peligro una importante fuente de riqueza y empleo.