Un Banco Verde para financiar edificios sostenibles

Eduardo Brunet es el CEO y fundador de Greenward.

Eduardo Brunet es el CEO y fundador de Greenward.

Greenward pretende convertir el Fondo Nacional de Eficiencia Energética (FNEE) en el primer Banco Verde de España y cuadruplicar sus recursos hasta 8.000 millones de euros al año.

Pasamos el 90% de nuestro tiempo en edificios, unos edificios que son los responsables de un tercio de las emisiones de C02 en toda Europa y del 40% del consumo total de energía. En España, además, el 80% son ineficientes. Acelerar su renovación es clave en la lucha contra el cambio climático, por eso Greenward pretende introducir en España el modelo de Banco Verde que ya funciona en otros paíse

s.
Precisamente con la premisa de potenciar la colaboración público-privada para financiar proyectos de rehabilitación energética de edificios nació hace dos años

Greenward Partners

, la primera empresa financiera de capital ecológico en España que aglutina a un nutrido grupo de directivos procedentes de cotizadas como BBVA, Santander, Iberdrola, Ferrovial o Endesa.
Esta compañía fundada y capitaneada por Eduardo Brunet tiene ahora un sueño,

convertir el Fondo Nacional de Eficiencia Energética (FNEE) en el primer Banco Verde (‘Green Bank’) de España

. Es decir, el objetivo de Greenward es dotar de nuevas capacidades a este fondo para que pueda actuar como catalizador de capitales privados de inversores institucionales como grandes fondos de inversión o de pensiones, una opción que con la actual legislación no es posible. de esa manera salvar la falta de financiación que, pese a las ayudas comunitarias, es el mayor obstáculo para lograr una economía descarbonizada en línea con los objetivos de la Unión Europea.
Para ello, según ha podido saber EXPANSIÓN,

Greenward ha presentado una propuesta al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco)

que capitanea Teresa Ribera de cara a que

las enmiendas a la Ley del Cambio Climático

, que se van a debatir en el Congreso a principios de diciembre, contemplen iniciativas que aporten soluciones a las limitaciones y a las barreras estructurales en el desarrollo y financiación de proyectos a escala en renovación energética de edificios. «Con capacidades de ‘Green Bank’, el FNEE podría

conducir inversión finalista y de impacto público-privada hacia proyectos verdes, creando empleo y una economía más resiliente

. Estamos esperanzados en que la propuesta prospere y sirva para convertir al fondo en el motor de la ‘Ola de renovación estatal'», asegura Eduardo Brunet en exclusiva para Expansión. De esa manera se daría entrada a la inversión privada en este tipo de proyectos para los que la inversión pública por sí sola no es suficiente ni siquiera con las ayudas que está procurando la Unión Europea.

El primer Banco Verde de España

Esta empresa aboga así por la necesidad de introducir en España el modelo de Banco Verde que ya funciona con éxito en países como

Estados Unidos, Reino Unido, Suiza, Australia, Japón o Sudáfrica

. Estos bancos ecológicos son entidades locales especializadas en la financiación de medidas de mitigación y adaptación frente al cambio climático. Tienen una titularidad mayoritariamente pública y un mandato claro: multiplicar y acelerar el impacto de los limitados fondos públicos y, fundamentalmente, servir como catalizadores de la inversión privada para aprovechar la experiencia, flexibilidad y agilidad del mundo empresarial.
Según Eduardo Brunet

«no hay en el mercado productos y estructuras de financiación que faciliten la financiación del 100% del coste del proyecto, a largo plazo,

a tipos competitivos y bajo modelos estandarizables que disminuyan el riesgo de la operación y permitan su escala».
Greenward asegura que la mayor parte de la eficiencia energética permanece oculta en el stock de edificios y, por tanto, en el sector de la construcción hay un gran potencial para colaborar en la rehabilitación energética. Brunet explica que

«los proyectos de eficiencia energética entregan un conjunto de valor -capital ecológico hasta ahora invisible- que va más allá del mero ahorro en factura»

. «Es hora de articular sistemas que permitan monetizar tales beneficios, tanto a través de certificados de eficiencia energética, como derechos de CO2 y servicios de flexibilidad al sistema energético, que incrementen el atractivo y la financiabilidad de estos proyectos», apunta el CEO y fundador de Greenward.

Las cifran hablan por sí solas

. El 75% del parque inmobiliario se construyó antes de que entraran en vigor las primeras directivas sobre eficiencia energética y el 80% de esos edificios seguirá en pie en 2050, una fecha en la que la Unión Europea pretende alcanzar la neutralidad de emisiones. En España, el 55% de las viviendas están construidas sin normativa y un 40% con una normativa básica. Sólo el 5% sigue los criterios del Código Técnico de la Edificación.
Basándose en ratios europeos, Greenward calcula que

si entre el FNEE, el Plan de Vivienda y los Fondos Europeos se destinaran 2.000 millones de euros al año

(que supone pasar de las 30.000 viviendas rehabilitadas actualmente a 120.000), en cuatro años se generaría una actividad económica equivalente a 52.000 millones de euros, se crearían 832.000 empleos, (equivalentes a 144.000 puestos a tiempo completo) y se reducirían los costes de desempleo en unos 7.600 millones. De hecho, de todas las líneas de actuación en la lucha contra el cambio climático, la

rehabilitación energética es la que mayor número de puestos de trabajo genera por cada millón de euros invertido

(entre 24 y 27, según datos de la CEOE).

Líneas de actuación y financiación

En su proyecto, Greenward pretende que el que sería el primer Banco Verde español esté dotado con las aportaciones anuales del FNEE (250 millones), así como nuevas aportaciones derivadas del Instituto de Crédito Oficial (ICO), líneas del Banco Europeo de Inversiones (BEI), la participación en el mercado de derechos de emisión y un recurso extraordinario dentro del plan ‘NextGeneration EU’ por encima de los 2.000 millones. En ese sentido, el objetivo del FNEE como Banco Verde sería

multiplicar cada euro de inversión pública por cuatro de financiación privada superando los 8.000 millones de euros al año.

Para lograr el objetivo de convertir al FNEE en el motor de la ‘Ola de renovación’ a nivel estatal promovido por Bruselas, Greenward ha propuesto al Gobierno que el fondo pueda, entre otras cosas, sustituir y complementar programas de subvenciones por sistemas de financiación, promover nuevas tecnologías y estructuras de desarrollo e implementación de proyectos de renovación, actuar de agregador de proyectos y ‘warehousing’, y facilitar asistencia técnica y costes de pre-proyecto. Asimismo, pretenden que el FNEE potencie el recurso a mercado de capitales, tanto como emisor de bonos verdes como a través de líneas de garantía en emisiones de terceros para la financiación de grandes proyectos cualificados o se dote de un compartimento de capital riesgo para ayudar en la capitalización de pymes de servicios energéticos.
Según la propuesta de Greenward un

equipo ejecutivo

contratado en el sector privado, con experiencia en financiación climática, renovación energética y mercados de capitales, gestionaría la entidad reportando al órgano público de control del FNEE.

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