Un fondo de UBS mantiene una exposición del 30% vinculada a First Brands

Un fondo de UBS tiene el 30% de su cartera vinculada a First Brands Group, el fabricante de componentes que se ha declarado en bancarrota. Esto supone que el mayor banco de Suiza tendrá que lidiar con la quiebra que ha convulsionado las finanzas globales.

Los clientes asumirán grandes pérdidas después de que UBS O’Connor, especialista en crédito privado y materias primas propiedad del banco suizo, reconociera que el 30% de la exposición de uno de sus fondos está vinculada al fabricante de componentes.

O’Connor informó hace poco a los inversores de su estrategia de financiación de capital circulante que el fondo tenía un 9,1% de exposición «directa» (líneas de financiación basadas en facturas que First Brands debía pagar) y un 21,4% de exposición «indirecta» (basada en facturas que sus clientes debían pagar). En total, UBS acumula más de 500 millones de dólares de exposición a la deuda y la financiación vinculada a facturas de First Brands, en diversas áreas de su división de inversión.

UBS es solo uno de los muchos inversores afectados por la implosión del negocio industrial con sede en Ohio, lo que ha suscitado dudas sobre los peligros que acechan en el mercado del crédito privado.

Algunas de las firmas más importantes de Wall Street, como Blackstone, tenían exposición a la deuda de First Brands, mientras que empresas financieras menos conocidas, como Onset Financial, especialista en leasing con sede en Utah, también se han visto implicadas en el colapso.

Para UBS, las consecuencias de First Brands amenazan con sumergir a las altas esferas de la banca suiza en una nueva crisis relacionada con la financiación de facturas, casi cinco años después de que la implosión de Greensill Capital sacudiera a Credit Suisse.

UBS rescató posteriormente a Credit Suisse del borde de la quiebra en 2023 y aún lidia con una serie de litigios relacionados con el escándalo de Greensill. Los fondos de O’Connor invirtieron en deuda respaldada por facturas vinculada al fabricante de componentes a través de una plataforma tecnológica llamada Raistone, cuyo negocio dependía en gran medida de la gestión de financiación para First Brands.

Fundada en 2019 por David Skirzenski, ex empleado de Greensill Capital, Raistone, con sede en Nueva York, afirma en su sitio web que ofrece miles de millones de dólares anuales en financiación de «capital circulante» a empresas de todos los tamaños. Sin embargo, el negocio de tecnología financiera estaba estrechamente vinculado a First Brands y ahora atraviesa dificultades.

Uno de los fondos de O’Connor también poseía una participación en la propia Raistone, según cuatro personas familiarizadas con el asunto.

UBS está intentando vender O’Connor a Cantor Fitzgerald, el broker de Wall Street cuyo presidente y director ejecutivo , Howard Lutnick, renunció a su cargo en febrero para convertirse en el secretario de Comercio de Donald Trump.

El nivel de exposición del fondo O’Connor podría despertar preocupación entre los inversores, a quienes previamente se les había asegurado que el fondo no mantendría más del 20% de los activos en una sola «posición».

O’Connor distribuyó el 21,4% de la exposición «indirecta» entre los diversos clientes de First Brands, que a menudo contaban con calificación de grado de inversión. Esto significó que la exposición no superó el 20% del «límite máximo de posición» en el fondo de O’Connor, que se reveló previamente a los inversores en documentos a los que tuvo acceso Financial Times.

UBS afirmó que la inversión en Raistone está «en manos de un fondo gestionado por O’Connor», y añadió que el propio banco «no tiene una participación propia».

First Brands representó entre el 70% y el 80% de los ingresos de Raistone, según fuentes del entorno. La firma despidió hace poco a 60 personas como resultado de la situación, según las fuentes, manteniendo a 40 en total. Bloomberg informó anteriormente que Raistone había recortado empleos y dependía de First Brands para la mayor parte de sus ingresos. Raistone declinó hacer comentarios.

Además de actuar como plataforma, Raistone también invirtió en las facturas de First Brands a través de diversas estructuras, incluyendo vehículos de propósito especial. Una persona familiarizada con el asunto afirmó que estos vehículos también se gestionaban en nombre de terceros inversores.

Los inversores con una exposición de 631 millones de dólares al programa de financiación de la cadena de suministro de First Brands, que depende de la liquidación de facturas de First Brands, figuran en relación con Raistone en la declaración de quiebra de la empresa.

No obstante, Raistone también figura con una exposición «indeterminada» a las «cuentas por cobrar» de First Brands, vinculadas a las facturas liquidadas por los clientes, debido a la naturaleza «contingente» de su reclamación sin garantía.

Esta incertidumbre podría plantear problemas para O’Connor y otros inversores que invirtieron a través de Raistone.

La semana pasada, Raistone presentó una objeción al préstamo de rescate para la empresa, argumentando que las cuentas por cobrar que compró son de su propiedad, y no del patrimonio de la empresa. Raistone añadió que existía un «riesgo considerable de que estos activos pudieran ser fácilmente confiscados como garantía en efectivo o pignorados para garantizar» la línea de crédito de rescate.

En enero de 2023, O’Connor ofreció a los inversores de sus fondos un caso práctico sobre un «fabricante norteamericano de componentes» que parece hacer referencia a First Brands, ya que las cifras de ingresos y márgenes reveladas coinciden con las de las cuentas de la empresa de 2022. El caso práctico reveló que O’Connor obtenía una rentabilidad del 17% en inversiones a 60 días vinculadas a la cadena de suministro de la empresa.

El caso práctico reveló que los riesgos incluyen el impago y el fraude.

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