M. M. B. recordará el pasado 17 de abril como un día aciago. Un burofax le informó entonces de que la hipoteca que había firmado 13 años atrás pasaba a manos de una entidad de la que hasta entonces jamás había oído hablar. “Por la presente le comunicamos que Banco Santander ha cedido a Lindorff una cartera de créditos en la cual se encuentra [….] el suyo”, leyó con incredulidad.