Un milagro turco con dinero público

Turquía rompió todas las expectativas de crecimiento durante el año pasado. Sembrada de incertidumbre política, enfrentada a sus antiguos aliados occidentales y cada vez más involucrada en los conflictos de su vecindario, las instituciones internacionales no esperaban un incremento del producto interior bruto (PIB) turco por encima del 5,5%. Pero los resultados de los nueve primeros meses del año arrojan una cifra mucho mayor: una subida del 7,4%. Y dan alas a previsiones alcistas para 2018. “Esperamos una gran demanda interna y externa durante el próximo año”, dijo el viceprimer ministro y zar económico del Ejecutivo turco, Mehmet Simsek, antes de cerrar el ejercicio de 2017. Claro que, como todo, estos números tienen truco.

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