
Los países europeos buscan fondos para movilizar más dinero y el sector financiero está en el centro de varios proyectos para conseguirlo.
Rearmar Europa no será barato. El plan que ha lanzado Bruselas para movilizar 800.000 millones de euros con el objetivo de impulsar el gasto en defensa de la Unión Europea ha disparado la búsqueda de opciones para conseguir los fondos.
Los bancos están en el centro de varias de ellas y no solo por su capacidad para inyectar recursos a través del préstamo. Dada la reticencia del sector financiero a involucrarse de forma directa con el sector armamentístico para no infringir sus criterios medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés), los gobiernos pueden buscar vías alternativas menos voluntarias para su participación.
La agencia de ráting DBRS pone dos posibilidades encima de la mesa: un impuesto extraordinario y un programa de depósitos remunerados para captar recursos de los ahorros de los particulares.
«A medida que aumentan los objetivos de gasto en defensa de la OTAN, parece cada vez más probable que los bancos de la UE tengan que asumir parte de esta carga, ya sea a través de impuestos o de planes de depósito», vaticina la agencia.
Mayor escala
No son iniciativas nuevas. En ambos casos ya hay países europeos que han implantado estas medidas. Se trataría ahora de hacerlo a mayor escala.
«Varios países han establecido impuestos bancarios para financiar el aumento del gasto militar, ya que los bancos europeos han registrado beneficios récord en los dos últimos años y cada vez se les pide que participen más», recuerda DBRS.
Letonia y Lituania son los precedentes. Ambos implantaron el año pasado un gravamen a las entidades financieras destinado a sufragar parte del aumento del gasto en defensa.
El tributo supone cerca del 6% de los beneficios netos de 2023 para los bancos lituanos y del 14% para los letones. Pero no será suficiente.
«Aunque estos impuestos suponen porciones considerables de los resultados de los bancos, hemos calculado que solo representarían una pequeña fracción de las necesidades adicionales de los países que los aplican», reconoce la agencia de ráting.
Tampoco reconducir el impuesto a la banca española para hacerlo finalista o crear uno nuevo con ese cometido zanjaría todos los problemas. Habría que buscar vías complementarias de recaudación y los depósitos son una de ellas.
En este caso, el ejemplo es Francia. El presidente, Emmanuel Macron, ha propuesto la creación de productos de ahorro específicos cuyos fondos se destinen a la financiación del gasto en defensa. El objetivo sería movilizar el dinero de los particulares hacia los sectores estratégicos, como ya se ha hecho en otros grandes conflictos bélicos con los llamados bonos de guerra.
Depósitos remunerados
Siempre existe la posibilidad de crear una cartera de productos financieros con este fin, pero DBRS señala que también pueden revitalizarse los llamados Livret A, un instrumento de ahorro que ofrecen los bancos franceses establecido en 1818 para sufragar viviendas sociales.
Estos depósitos están libres de impuestos y se remuneran a una tasa decidida por el Estado francés que generalmente está ligada a la inflación. En la actual situación, bastaría con cambiar el destino del dinero y ampliarlo a escala europea.
No son el producto preferido de los bancos. La subida de la inflación en los últimos años ha impulsado la retribución de los Livret A y ha impactado en el margen de intereses de las entidades francesas.
La última opción que afecta a los bancos pasa por cambiar sus recelos al crédito armamentístico. «El sector de defensa se considera insostenible dentro del sistema de taxonomía de la UE, así que los bancos han estado evitando financiarlo. Además, la estructura de los proyectos de defensa sigue siendo muy compleja, de alto riesgo, a largo plazo y sujeta a importantes riesgos jurídicos y de cumplimiento», explica DBRS.
El actual entorno geopolítico está dulcificando la postura de las entidades y el Banco Europeo de Inversiones ya permite la financiación de proyectos de defensa que puedan ser también utilizados en la vida civil. La agencia de ráting cree que es un primer paso hacia una mayor colaboración, que se intensificará con el plan europeo para rearmar el Viejo Continente.
Todo ello puede tener un impacto en la salud crediticia del sector bancario. DBRS advierte de que estará alerta para reflejar en las calificaciones cualquier deterioro que provoquen hipotéticos nuevos impuestos, depósitos remunerados o proyectos de financiación.