Uno de los grandes riesgos que corren los trabajadores que pierden su empleo es acabar convirtiéndose en parados de larga duración: pasar más de un año sin encontrar otra ocupación. Y, además, en España la situación se agrava porque en ese tiempo, puede darse la situación de que no reciban ayuda alguna —prestaciones y subsidios a parte— de los servicios públicos de empleo. Esto es lo que le sucedía en 2015 a un tercio de los demandantes de empleo registrados, según un estudio de Fedea que se acaba de divulgar.