Una década después, Bimbo dominaba el territorio estadounidense. Consolidada la operación, a principios de los años noventa, puso la mira en todos puntos cardinales del planeta, hasta convertirse en la firma de panadería más grande del mundo, con presencia en 22 países en tres continentes. Pero el liderazgo no ha supuesto un freno a sus ambiciones. En breve, la firma mexicana pretende usar su base en España para arrojar las anclas en un nuevo territorio: África, un eslabón del mundo en donde un 43% de la población apenas puede satisfacer sus necesidades básicas, según el Banco Mundial. Eso se incluye en una estrategia de entrar en los «mercados con pirámides demográficas de base ancha, con mucha población joven», dicen desde la empresa.