«Empleamos métodos agrícolas que ya existían hace años, pero los mejoramos. Por ejemplo, el vino ya se hacía en la época de los romanos, antes de que existieran los productos químicos. Ellos pulverizaban las viñas con leche para deshacerse del oídio [un hongo que causa una enfermedad grave en la vid]. Nosotros estudiamos por qué lo hacían, qué era lo que había en la leche que hacía que funcione contra este parásito, y vimos que la caseína que contiene es muy efectiva. Así que añadimos este componente a algunos productos para que ayudasen a la planta a defenderse del oídio», explica Ledó, que es ingeniero agrónomo de profesión. Esta metodología ha permitido a la firma pasar de tener 5 referencias a más de 80 en menos de una década.

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