Trece días después de que el primer número de CincoDías saliera a los quioscos, marzo de 1978, encallaba en la Bretaña francesa el petrolero Amoco Cádiz. No fue la primera marea negra y luego vendrían otras peores, pero sí marcó un antes y un después. Sus bodegas liberaron al medio marino más de 220.000 toneladas de ese petróleo que, junto a otros combustibles fósiles, nos ha traído al punto en que se halla el planeta: ahogado en CO2, inmerso en una crisis climática global, en una crisis de recursos y de biodiversidad, en una crisis de desigualdad social. Y en mitad de una pandemia en absoluto ajena a un modelo de crecimiento del todo insostenible.