
Los bancos problemáticos de Europa parecen situarse ahora entre los mejor posicionados para crecer.
Puede que el nombre no sea demasiado original, pero la entidad portuguesa Novo Banco podría estar a la altura de las expectativas de los inversores. El banco es lo que queda tras la calamitosa quiebra y rescate de Banco Espírito Santo (BES) en 2014.
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