Según el Fondo Monetario Internacional, la economía mundial está dando señales positivas de crecimiento sostenido, superando los anteriores pronósticos. Para este año se prevé un crecimiento mundial del 3,5%, frente al 3,1% en el 2016. Parece que la economía china está consiguiendo absorber el estallido de la burbuja de endeudamiento, América Latina sale poco a poco de la recesión, y Europa se va recuperando de las secuelas de la crisis. España destaca por la solidez de su crecimiento, el más elevado de los países desarrollados que participan en el G20. Sin embargo, el FMI considera que estos resultados, por esperanzadores que sean, mejorarían notablemente si los frutos del crecimiento se repartieran de forma menos desigual.