No es posible desmentir lo hechos ni actuar en contra de las tendencias arraigadas. El nuevo Gobierno, con Nadia Calviño y María Jesús Montero en los mandos de la economía, emite un mensaje de rigor indiscutible, pero hay que acostumbrarse a que la economía española incumplirá durante este año el objetivo de déficit. Ni el presupuesto made in PP ayuda (digan lo que digan los trompeteros del rigor rajoyano) ni el interés electoral de Pedro Sánchez invita a mantener un ajuste radical. El gasto en pensiones presiona y habrá que aportar algo de dinero a la inversión en I+D. La única esperanza es que el exceso de déficit sea moderado y pueda corregirse en años sucesivos. A favor de un incumplimiento leve juega sobre todo el factor escaños: el PSOE no tiene capacidad de maniobra política para aprobar grandes leyes con enormes dispendios.

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