Poner dinero en un banco a nombre de un niño o una niña no es precisamente una moda pasajera en España. Ya sea a través de una libreta o una cuenta que puede tener productos vinculados, este tipo de ahorro “siempre ha tenido bastante aceptación” y ha acompañado etapas de la vida de muchos menores, como “el nacimiento, el bautizo o la comunión”, según señala el experto financiero de iAhorro, Antonio Gallardo. La novedad, tal vez, reside en que estas cuentas bancarias se enmarcan hoy en la llamada «educación financiera», de la que mucho se ha hablado tras la crisis como un instrumento para concienciar a la ciudadanía sobre el manejo prudente de los ahorros. En este sentido, subraya Gallardo, abrir una cuenta de este tipo siempre es útil para asegurar cierto futuro para los hijos, pero lo es aún más en aquellas edades en las que esto “sirve de enseñanza e introducción al mundo financiero, para que el menor valore lo que es ahorrar y lo que cuestan las cosas”.