
Al nombrar a Vis Raghavan para dirigir la división de banca de inversión de la entidad , la consejera delegada de Citigroup, Jane Fraser, estaba apostando por alguien completamente ajeno a la empresa.
Poco más de un año después de comenzar a trabajar, el ex ejecutivo de JPMorgan Chase ha reestructurado la dirección de la división y ha fichado a docenas de banqueros de Wall Street en un intento por situar la banca de inversión de Citi, que durante una década ha tenido un rendimiento inferior, en los primeros puestos.
Su intención es que la banca comercial y de inversión de Citi pueda competir con bancos como Goldman Sachs, JPMorgan y Bank of America. La división se ha situado por detrás de sus rivales y fue el quinto banco de inversión más grande por comisiones el año pasado, según datos de LSEG.
«El objetivo es convertirnos en el banco de referencia para nuestros clientes en todo lo que hacen», declaró Raghavan a Financial Times en una entrevista en la sede central del banco en Manhattan. La clave de esta estrategia es sacar el máximo partido a la presencia del banco comercial global de Citi para canalizar más operaciones hacia el banco de inversión.
«Cuando eres ese banco de referencia, toda esa cuota de cartera, las tablas de clasificación, … todo se resuelve por sí solo», afirmó Raghavan, de nacionalidad India que dedicó gran parte de su carrera financiera a ascender en JPMorgan en Londres, desde donde dirigió la banca de inversión global antes de su salida en 2024.
El nombramiento de Fraser causó conmoción en Wall Street y dentro del banco, especialmente en Nueva York. Raghavan, relativamente desconocido, es más conocido por ser un riguroso operador interno que por ser un negociador extrovertido que capta clientes y cierra acuerdos.
«Vis es diferente a lo que la gente de Citi está acostumbrada y es muy resiliente. Sin duda, es duro y ejercerá mucha presión sobre el sistema», declaró un banquero veterano.
Una reestructuración exitosa colocaría a este ejecutivo de 59 años en una sólida posición para suceder algún día a Fraser, la CEO escocesa encargada de supervisar la reestructuración más ambiciosa de Citi en más de una década. Raghavan, que ganó 23 millones de dólares en 2024 y podría recibir 52 millones de dólares para compensar lo que perdió al dejar JPMorgan, también es vicepresidente ejecutivo de Citi.
Su tarea se ha visto facilitada por el nuevo impulso del banco. Tras registrar su peor trimestre en 14 años a finales de 2023, Citi anunció que preveía recortar 20.000 empleos, aproximadamente el 10% de su plantilla. Ahora todo apunta a que la reestructuración podría estar dando sus frutos.
Las acciones de Citi se encuentran en su nivel más alto desde 2008, con una racha alcista que las ha llevado a subir casi un 70% durante el último año. Un veterano banquero de Citi bromeó diciendo que, por primera vez en su larga trayectoria, tenía que preocuparse por los impuestos sobre las ganancias de capital.
También hay indicios de progreso en la banca de inversión en concreto. Las comisiones aumentaron un 13% en el segundo trimestre y Citi asesoró en operaciones como la adquisición de US Steel por 15.000 millones de dólares por parte de Nippon Steel y la compra de la biotecnológica Verona Pharma por 10.000 millones de dólares por parte de Merck.
Citi aún tiene mucho camino por recorrer para convencer a Wall Street de que puede alcanzar su objetivo a largo plazo de una rentabilidad del 15% sobre el capital común tangible para la división bancaria.
Raghavan, ex banquero de mercados de capitales, ha renovado el liderazgo de la división, además de impulsar la cobertura de salud, tecnología e industria de Citi y crecer entre las empresas de tamaño mediano. Un pilar de su estrategia es convertir a Citi en un actor importante en el negocio de la financiación apalancada a sus clientes, junto con las operaciones en las que asesora.
Esto permitiría a Citi beneficiarse del boom del capital privado que perdió mientras se dedicaba a solucionar los problemas heredados de la crisis financiera, que afectaron al apetito por el riesgo. «Si se hace un buen trabajo [con patrocinadores financieros y financiación apalancada] y se vuelve a la misma posición, es matemáticamente lógico que esta división se sitúe al menos entre las tres primeras», afirmó Raghavan.
Tras la reciente venta por parte de Boeing de su división Jeppesen al grupo de capital riesgo Thoma Bravo por 10.600 millones de dólares, Citi se adjudicó funciones tanto de asesoramiento a Boeing en la operación como en el paquete de financiación a través de su alianza de crédito privado de 25.000 millones de dólares con Apollo.
Los últimos avances en banca de inversión no se deben únicamente a Raghavan: muchas de sus nuevas contrataciones aún no se han incorporado al banco. El año pasado también aprovechó algunas de las fortalezas históricas de Citi, como la emisión de bonos de alta calificación antes de las elecciones estadounidenses.
Este momento de impulso ha permitido a Citi, y a Raghavan, estar a la vanguardia en la asignación de talento y capital al banco. La oleada de fichajes de Raghavan ha afectado especialmente a JPMorgan.
Parte del mensaje a los nuevos empleados es que pueden ayudar a impulsar un cambio significativo en un banco como Citi, en lugar de conformarse con lo que se podría hacer en una empresa como JPMorgan, por ejemplo, con poca cuota de mercado por conquistar.
En opinión de Raghavan, «hay muchos lugares donde trabajar es como el Día de la Marmota... Y lo que uno encuentra muy a menudo es que gente que lleva mucho tiempo en un puesto se queja de lo monótono que es'».
El ejecutivo tendrá que encontrar un delicado equilibrio entre la contratación de los mejores talentos en un mercado laboral tremendamente competitivo y el objetivo general de Citi de controlar los gastos, lo cual ha sido un punto delicado para los inversores y una parte crucial de la búsqueda de rentabilidad de Fraser.
En relación a las contrataciones, Raghavan, explicó que la «homogeneidad en la estructura de compensación» es innegociable. Su nueva plantilla, compuesta por más de una docena de ex colegas de JPMorgan, no incluye a grandes estrellas.
Otro desafío será mantener el apoyo del personal mientras renueva la cultura del banco para hacerla más agresiva. «Vis tiene fama de ser exigente, y no todo el mundo lo encaja igual», explica Mike Mayo, analista de Wells Fargo. «Citi necesita una reestructuración, pero siempre es difícil encontrar la manera de ser lo suficientemente exigente para lograr el rendimiento deseado sin distanciarse de las personas asignadas».
Raghavan asegura que la «intensidad» se da por descontado cuando contrata a nuevos empleados. Esa misma palabra la usan a menudo antiguos y actuales colegas para describirlo a él y a su estilo de gestión.
Un banquero senior reflexionó sobre los motivos. En su opinión, «su misión es reemplazar a Jane, pero el reloj biológico `no se detiene».
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