Más de 10 años después del desencadenamiento de la crisis, todos los indicadores de la actividad del sector inmobiliario español se encuentran en una inequívoca recuperación. Ese sector fue el que primero y de forma más acusada sufrió la irrupción de la crisis en la economía española. Aunque la complejidad financiera fuera distinta, el sector español era, dentro de los europeos, el principal candidato a sufrir el contagio de las perturbaciones estadounidenses asociadas a las insolvencias de las hipotecas de alto riesgo. El desplome fue notable y con él la riqueza que la mayoría de los españoles mantenía en ese tipo de activos, fundamentalmente la vivienda propia. Se dispararon las insolvencias de la financiación hipotecaria, con ellas las ejecuciones de las viviendas, y sus precios se hundieron. El resto de la historia es conocido.