Qué diferencia pueden marcar solo tres años. En 2015, Wang Jianlin, presidente del gigante inmobiliario chino Wanda, firmaba a bombo y platillo en una fastuosa ceremonia en Pekín la compra de un 20% del Atlético de Madrid. Ahora, su grupo acaba de anunciar la venta del 17% al israelí Idan Ofer. Una más en una serie de desinversiones a ritmo vertiginoso desde el año pasado, después que China echara el cerrojo a su política de créditos baratos a las grandes empresas para que salieran de compras al exterior y se convirtieran en gigantes globales.