Después de revolucionar la industria del comercio online, Amazon ha dado el primer paso para transformar también la experiencia fuera del mundo virtual. La compañía ha desvelado este lunes cómo va a ser su primera tienda física: Amazon Go. Un supermercado de 170 metros cuadrados en el que no hay cajas para pagar, donde solo hay que entrar, elegir el producto y salir. El objetivo: poder comprar sin colas, casi tan rápido como hacerlo por Internet. El establecimiento utiliza sensores que identifican los productos que faltan en las estanterías (o son devueltos) para añadirlos al carrito virtual del cliente. Con este sistema se rastrean todas las compras y se emite un recibo en cuanto el consumidor abandona la tienda. La factura se cobra en la cuenta de Amazon de cada usuario.