“Yo desde hace unos años, lo primero que hago al llegar a un restaurante es preguntar de dónde viene el pescado que sirven. No quiero ser cómplice de la pesca ilegal consumiendo sus frutos”, repite estos días el fiyiano Peter Thomson, presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, en la Conferencia de los Océanos de Nueva York. Incluso, asegura el diplomático, ha dejado de comer atún en lata. La intención es loable pero, por ahora, tanto Thomson como el chef al que pregunte encuentran muchos problemas para conocer los antecedentes del pescado.