El departamento de recursos humanos en las empresas suele caracterizarse por una invisibilidad estridente en periodos de normalidad y por una presencia ominosa en tiempos de crisis. No es lógico que sea así, pero en general lo es. Lo que debería constituir el pulso vital en una empresa aparece con demasiada frecuencia separado del aparato productivo mediante una especie de muralla china. O silencio, o temor. Sin embargo, los cambios profundos que se adivinan —o ya están presentes— en la gestión de las empresas reclaman desde este momento una mayor presencia de las políticas de recursos humanos y de gestión de los trabajadores dentro de cada empresa. El paradigma según el cual recursos humanos desaparece después del contrato y reaparece en caso de despido o en la inevitable jubilación ya no es válido; hay que reclamar una presencia activa y constante entre los profesionales y empleados de las empresas.