La protección a los ciudadanos carentes de ingresos o con ingresos muy precarios es un caos donde reina la improvisación y el arbitrismo. Eso sí, bienintencionados: lo contrario de una política.
La protección a los ciudadanos carentes de ingresos o con ingresos muy precarios es un caos donde reina la improvisación y el arbitrismo. Eso sí, bienintencionados: lo contrario de una política.