Cuando una empresa occidental cosecha gran éxito con productos innovadores, es habitual que en China surjan compañías que copian su modelo. Sucede en todos los sectores, y los tiempos cada vez se acortan más. La automoción es buen ejemplo de ello: Tesla ha convertido al automóvil eléctrico en un objeto de deseo, es pionera en el desarrollo y en la adopción de sistemas de conducción automatizada, y ya tiene en el gigante asiático un nutrido catálogo de empresas que buscan emular su éxito.