Micaela Ruiz Téllez hoy sería una emprendedora con una incipiente startup. Pero, a mediados del XIX, ‘La colchona’ simplemente era una mujer que se encargaba de hacer matanzas de cerdos entre las grandes familias de Estepa (Sevilla) y, un buen día, tuvo una genial ocurrencia que la convirtió en empresaria. Micaela estaba empeñada en que su marido, un transportista que cubría una ruta hasta Córdoba, vendiese el dulce que ella realizaba con la manteca sobrante de las matanzas, el ‘mantecate’. El principal escollo era que se endurecía pronto, hasta que a ‘La colchona’ se le ocurrió resecar la harina para eliminar la humedad. El resultado fue un dulce prieto por fuera y tierno por dentro, tan duradero como para ser transportado. Había nacido el mantecado.