No es una decisión vinculante ni definitiva, pero el abogado general de la Unión Europea ha decidido este jueves que Uber es una empresa de transporte, y como tal sus conductores pueden ser obligados por los gobiernos de los Veintisiete a disponer de las mismas licencias y autorizaciones para ejercer su actividad a las que se obliga a los taxistas. «La prestación de transporte constituye el elemento principal desde un punto de vista económico, mientras que el servicio de puesta en contacto de pasajeros y conductores mediante la aplicación para teléfonos inteligentes es un elemento secundario», considera el letrado.