La aplicación de transporte de pasajeros, reparto y venta de productos siguió, a pies juntillas, el lema fundacional de Facebook: “Muévete rápido, rompe cosas”. Sirvió en los comienzos, para darse a conocer y poner al taxi contra las cuerdas. Pero ahora los problemas se suceden. El domingo pasado, Jeff Jones, su presidente, decía adiós tras solo seis meses en la empresa. El cofundador y consejero delegado, Travis Kalanick, busca un segundo que le ayude a poner orden en un caos que él mismo ha provocado. Los más de 50.000 millones de dólares de valoración que le otorgan a la compañía no sirven para arreglar un cúmulo de problemas ha frenado la esperada salida a Bolsa desde hace más de un año.