El crecimiento financiado con desigualdad

Este año se recuperará, e incluso se superará, el nivel de renta real anterior a la recesión, pero con una distribución muy desigual. Los beneficios superarán un 5,8% su nivel previo a la crisis, mientras que seguirán por debajo la remuneración de asalariados (-0,8%) y la inversión (-25,7%), y aún habrá dos millones de empleos menos. Esta nueva recomposición y reparto obedece a la apuesta por un crecimiento económico financiado con desigualdad que, al igual que el alimentado con endeudamiento durante la burbuja inmobiliaria, conduce a una situación insostenible a largo plazo.

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