Los Presupuestos de 2018 serán los primeros en una década que no estén condicionados por la reducción del déficit público. España saldrá del brazo corrector de la Comisión Europea a largo de este año, lo que dará margen para ciertas alegrías presupuestarias. No muchas, porque Bruselas seguirá controlando de reojo cualquier exceso —aún debe reducir el déficit del 3,1% al 2,2% del PIB—. Ademas, son unas cuentas públicas que servirán solo para medio año. Ya que se espera que se aprueben definitivamente a final de junio. Y eso si Rajoy logra salvar una tramitación parlamentaria que se antoja complicada porque aún carece del apoyo del PNV, que condiciona sus votos al levantamiento de la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña.