España, cuando se compara con algunos vecinos europeos, es un alumno rezagado en la implantación de los coches eléctricos. En 2015, por ejemplo, apenas supusieron el 0,2% de las matriculaciones, según un estudio de Monitor Deloitte. España está muy alejada de países como Noruega (23%) o Países Bajos (10%). Según el mismo informe, España dedicó entre 30 y 40 millones a incentivos entre 2009 y 2015, «lo que equivale en términos relativos a una dotación 100 veces inferior a la acumulada en Noruega».