Entre los argumentos de la patronal está el hecho de que la devaluación salarial ha servido para impulsar la economía, sobre todo en las exportaciones. Pero sindicatos y economistas alertan que, a medio y largo plazo, el efecto que tiene en la capacidad de los asalariados de gastar y consumir puede acabar haciendo daño a la misma recuperación que contribuyó a construir.