Francia tiembla ante la crisis de la mantequilla

Cada vez más comercios muestran sus estanterías de mantequilla —y suelen ser muchas en la sección de lácteos— preocupantemente vacías. El ministro de Agricultura, Stéphane Travert, reconocía esta semana la situación de precariedad y prometió actuar para que no se convierta en un problema duradero. Pero la inquietud persiste en un país en el que múltiples negocios, desde su reputada repostería a la gastronomía, dependen de este grasiento bloque de oro amarillo. Francia, donde el consumo medio de este producto es de 7,4 kilos por habitante al año, tiembla cual barra semiderretida de esa mantequilla que ahora tanto escasea.

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