“No carte. No bancomat”. El cartel, que niega el pago con cualquier tipo de tarjeta de crédito y débito, cuelga en la entrada de un típico restaurante de Campo de’ Fiori, una de las plazas más animadas de Roma. No es un caso aislado. La resignada procesión de la trattoria al cajero más próximo es un fenómeno habitual por el centro de esta gran ciudad, donde turistas en pantalón corto se cruzan con residentes acomodados y políticos de traje. A finales de septiembre, sin embargo, esto empezará a cambiar.