La demanda de almendra en el mundo ha registrado un incremento medio anual del 5%. De unas producciones medias mundiales de unas 800.000 toneladas en 2010 se ha pasado a campañas medias de 1,1 millones de toneladas. La pasión por el fruto seco se ha disparado gracias a las bendiciones de los prescriptores de la alimentación, que abogan por aumentar su consumo por sus beneficios para la salud. Gracias a que la demanda continúa creciendo en todo el planeta —especialmente en países asiáticos como India, China, Corea, Indonesia o Vietnam— y a las buenas perspectivas de futuro del sector, los productores expanden las hectáreas de cultivo en espera de unos precios estables o al alza. Las empresas españolas no son una excepción.