«Cada vez que piso una parcela de olivar, me fijo en el estado de las hojas por si existe alguna muestra que me lleve a pensar que se trata de la Xylella fastidiosa y que se me vaya todo el trabajo de muchos años», señala Agustín Rodríguez, un pequeño agricultor de la localidad jienense de Baeza. «Es difícil detectar los síntomas de la enfermedad. Por ello es importante comunicar cualquier sospecha a los servicios de sanidad vegetal de la Junta para analizar la situación y evitar que se propague».