Ahora que la crisis financiera ha quedado atrás y que el crecimiento ha vuelto de forma generalizada a las principales economías del mundo, resulta aún más evidente que la recuperación no está llegando a todos. El Foro de Davos, consciente de los riesgos de una creciente desigualdad, alerta de que en los últimos cinco años el crecimiento no ha servido para reducir la pobreza ni aumentar los ingresos de los hogares. Pero su única receta es una nueva forma de medir el desarrollo económico. «Si no lo mides, no lo puedes arreglar», se justifica.