En España se crea empleo pero es de una calidad ínfima y mal pagado, hasta el punto de que el nivel de seguridad en el trabajo es el segundo más bajo de los 35 países más ricos del mundo. Pese a ello hay que persistir en la reforma laboral del Partido Popular (año 2012); es más, hay que profundizar en la misma abaratando aún más los costes del despido. Los datos y las recetas son del último informe de la OCDE que, una vez más en su historia, actúa como los bomberos pirómanos.

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