Tenía cinco años cuando, en julio de 1969, vio por televisión a Neil Armstrong caminando sobre la luna. Un momento que trascendental en la vida de Jeff Bezos. “Recuerdo estar viéndolo desde nuestra televisión del comedor y el entusiasmo de mis padres y mis abuelos. Los niños pequeños pueden contagiarse de ese estado de ánimo. Cuando sucede algo extraordinario, son capaces de percibirlo. Ese día el espacio se convirtió en una de mis grandes pasiones”, recuerda el fundador de Amazon. Ese interés le convirtió en fan de Star Trek, serie que a su vez le despertó interés por los ordenadores. De hecho, tal y como se recoge en el libro Crea & Divaga. Vida y reflexiones de Jeff Bezos (Planeta), descubrió que podía jugar a un videojuego sobre el espacio en un terminal de la sala de ordenadores de la escuela de primaria en la que estudiaba en Houston, donde su padre trabajaba para Exxon. Su madre también alentó la curiosidad por la electrónica y la mecánica y le dejó convertir el garaje de su casa en un laboratorio de proyectos científicos. Se graduó en ingeniería electrónica e informática en Princeton, comenzó trabajando en el sector financiero, pero se sintió atraído por el crecimiento y las posibilidades que ofrecía la red informática. Se subió a ese tren, abriendo una tienda online de libros. Así fue como en 1995 comenzó a funcionar Amazon, que hoy vale en Bolsa 1,3 billones de euros.