Han tenido que pasar 17 trimestres consecutivos de crecimiento en la economía española y tres años seguidos con incrementos anuales del PIB superiores al 3% para que asome tímidamente el debate sobre si ha llegado la hora de que los trabajadores disfruten de mejoras salariales. Este dilema, si es que alguna vez lo hubo, ha quedado totalmente desfasado en el caso de las cúpulas empresariales.