Los coches nuevos pasarán desde hoy en la UE duras pruebas de emisiones

El fraude de los motores diésel trucados de Volkswagen para falsear sus emisiones ha dejado de momento miles de millones de euros en pérdidas, un ejecutivo condenado a penas de cárcel y la certidumbre de que durante años, una parte de la industria automovilística mintió sobre las emisiones contaminantes que sus vehículos expulsaban a la atmósfera. También constató las diferencias entre ser cliente en EE UU y serlo en Europa —la compañía ofreció compensaciones de 5.000 dólares a cada consumidor norteamericano, cero euros en Europa—. Pero entre la emponzoñada herencia del llamado Dieselgate aparece también la voluntad de evitar su repetición. Con esa premisa la Comisión Europea impulsó reglas más duras que desde este viernes imponen controles de emisiones doblemente reforzados en toda la Unión Europea: los nuevos modelos tendrán que superar pruebas en condiciones reales de conducción y pasar un test mejorado en laboratorio.

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