Los automóviles diésel y gasolina están en una encrucijada. El Acuerdo de París contra el cambio climático exige una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en los países miembros de entre un 80% y un 95% para 2050. Y los Gobiernos que se comprometieron a luchar contra la contaminación ven en los vehículos que funcionan con combustibles fósiles una losa en la senda de reducciones y se empiezan a subir al coche eléctrico. Francia ha sido el último en proponer una fecha límite para acabar con la venta de automóviles con combustibles fósiles: 2040. Antes lo habían hecho Noruega (2025), India (2030) y Alemania (con el objetivo de tener un millón de automóviles limpios en circulación para 2020). España, de momento, no ha sido tan ambicioso. Pese a los avances, al ritmo actual el parque de automóviles no alcanzará los objetivos pactados.

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