Los jefes de empresas cotizadas ganan 86 veces más que sus empleados

Los sueldos de la élite directiva se supone que cuentan con diferentes filtros para que las cantidades que se pagan respondan a la lógica económica y liguen el salario de los ejecutivos a la evolución de la compañía. Algunos de estos filtros son internos —comité de nombramientos y retribuciones— y otros externos, como la contratación de consultoras internacionales de renombre para que avalen las políticas de remuneración. A pesar de disponer de estos tamices, en las nóminas de 2016 hay casos llamativos. Llamativos en el sentido de que podrían llegar a poner en cuestión el principio que inspira al regulador cuando, en el Código de Buen Gobierno, sugiere que la remuneración de los consejeros debe de ser la adecuada “para atraer y retener a los administradores del perfil deseado”, pero que, al mismo tiempo, tiene que incorporar los mecanismos precisos “para evitar la asunción excesiva de riesgos y la recompensa de resultados desfavorables”.

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