Los integrantes del precariado carecen de la identidad que se basa en el trabajo; cuando tienen empleo, éste no es del tipo que permite una carrera profesional, de forma que no disponen de memoria social y de la sensación de pertenencia a una comunidad ocupacional basada en prácticas estables, códigos éticos y normas de comportamiento de reciprocidad. No flota sobre ellos “la sombra del futuro”. Alrededor de esta definición del profesor de la Universidad de Londres Guy Standing (El precariado. Una nueva clase social, editorial Pasado y Presente) se manifestaron el pasado sábado miles de personas en 33 ciudades españolas, coincidiendo con el sexto aniversario de la reforma laboral del PP.