La gran cosecha de cereales, que en 2016 ha batido récords en los principales países productores gracias al buen tiempo, está detrás de una bajada de sus precios del 39% desde 2011, cuando se alcanzó máximos. Y ese descenso de los cereales es el principal responsable de que el Índice de Precios de los Alimentos que publica la FAO —la agencia de la ONU para la alimentación y la agricultura— registrara una caída por quinto año consecutivo (un 1,5% respecto a 2015).