Cuando se habla de precariedad y malas condiciones laborales se suele relacionar con trabajadores poco cualificados y pobres, más vulnerables a la imposición de condiciones abusivas por parte de sus jefes. Sin embargo, datos como los que publican la Encuesta de Población Activa en España (EPA) y la Encuesta Anual de Estructura Salarial dan pistas de que los sueldos bajos, las jornadas abusivas y la temporalidad son más transversales de lo que parece.

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