El manifiesto con el que organizaciones feministas llamaron este 8 de marzo a las mujeres a una huelga de 24 horas y a multitudinarias manifestaciones grita, en mayúsculas, varias veces ¡BASTA!. Y una de ellas es para clamar contra la «discriminación salarial por el hecho de ser mujeres». El debate sobre el sexismo en las condiciones laborales tiene en la brecha salarial su tótem estadístico. En su capacidad de síntesis —una sola cifra que resume las desigualdades de género que atraviesan el mundo del trabajo—, está su poder. En forzarle a que conteste la pregunta que no puede responder —¿Cobra menos una mujer que un hombre por el mismo trabajo?—, la semilla de una polémica viciada. Y aun así, la brecha salarial cuenta mucho sobre la discriminación.